Santa Reina

Wawel 3

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«La catedral de Wawel alberga múltiples tesoros. (...) Entre los mismos, el crucifijo de la reina Eduvigis continúa siendo un lugar de testimonio especial. Velad por ese tesoro de forma especial, tal y como, se ha velado durante generaciones», dijo Juan Pablo II en 1987.
Frente a la entrada de la capilla de Seguismundo, se halla el sarcófago de Santa Eduvigis, en el que antaño yacía su cuerpo, y en las vitrinas se pueden admirar las insignias reales, extraídas de su tumba: un cetro de madera y un orbe. Asimismo, junto a la entrada de la sacristía catedralicia se ubica el Crucifijo Negro de madera gótico, famoso por las gracias concedidas. Según cuenta la tradición, Jesucristo crucificado habló a Eduvigis, arrodillada ante él, y le aconsejó que se casara con el duque Vladislavo Jaguellón, procedente de la Lituania pagana, mucho mayor que ella.
«Tenía una cara muy hermosa, pero más hermosas aún eran su moralidad y sus virtudes», escribió Jan Długosz, famoso historiógrafo medieval polaco, alabando la devoción de Eduvigis, sus mortificaciones y su generosidad con los pobres. La soberana heredó el trono de su padre y, en 1384, apenas con diez años de edad, fue coronada en Cracovia como monarca de Polonia. Era conocida por su profundo fervor religioso, su sensibilidad ante la suerte de cada ser humano y sus grandes obras de caridad y atención a los desamparados. Solía hacer donaciones a las iglesias, entre ellas, la catedral de Wawel y tutelar los hospitales, por aquel entonces más bien instituciones de cuidados para enfermos, ancianos y personas desprovistas de medios de subsitencia. Gracias a sus esfuerzos (también en la corte papal), pudo llevarse a cabo la renovación de la Academia de Cracovia (hoy día la Universidad Jaguelónica) y fundarse la prestigiosa facultad de Teología. En su testamento, destinó para dicho objetivo todas sus joyas, por lo cual, tras su muerte, fue enterrada con las insignias reales realizadas en cuero y madera.
La devoción a Eduvigis comenzó ya en el momento de su muerte, sin embargo, durante siglos, permaneció invisible el lugar de descanso de la reina en la catedral de Wawel. En 1949, realizadas las investigaciones científicas de sus restos mortales, se colocaron los mismos junto a la capilla de Segismundo, en un sarcófago realizado en 1902 por Antoni Madeyski en mármol de Carrara. En la lápida sepulcral, el escultor representó la figura de la reina, con las manos en posición de oración y un perro, símbolo de la fidelidad, a sus pies. En 1987, los restos mortales de Eduvigis, ya en calidad de reliquias, se depositaron en un nuevo relicario de bronce, que se colocó en el nicho del altar de Jesucristo Crucificado, al pie del Crucifijo Negro. En 1979 la monarca fue beatificada y en 1997, canonizada, en ambos casos, por el papa Juan Pablo II.

 

Wawel 3
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